lunes, 12 de septiembre de 2011

Trabajo que resumen varios temas

La Universidad Latinoamericana del Futuro:Tendencias-Escenarios-Alternativas
Rodrigo Arocena y Judith Sutz


Primera parte: La presencia del pasado
Capítulo 1. La conformación histórica de una memoriosa institución original

Los militares, los diplomáticos, todos los profesionales dan mayor valor a la historia de la institución a la que pertenecen que los profesores universitarios a la historia de la universidad en general y a la de aquélla en la que trabajan, afirma Buarque (1993: 82), quien sostiene que ese desprecio resulta en parte de la visión departamentalizada que ve a la curiosidad histórica como una obligación de historiadores, así como un exotismo extravagante y poco serio cuando la desempeñan docentes de otras áreas. Ese desprecio por la historia, afirma el autor citado, dificulta la comprensión y la superación de la crisis actual. Coincidiendo con ese punto de vista, desde nuestra preocupación por el futuro, comenzamos por una mirada al pasado.

La Universidad Hispanoamericana

Suele hablarse de la Universidad Latinoamericana. Pero, cuando se mira a la historia, una división se impone. En la sección americana del imperio portugués la universidad realmente no existió, mientras que, en la América que fuera conquistada por los españoles, la universidad es una institución cuya trayectoria de más de cuatro siglos se inicia con la conquista misma, y se vio profundamente alterada por una "revolución", el Movimiento de la Reforma Universitaria, que se desencadenó cuando en Brasil la universidad, en sentido propio, todavía no existía.

"En América Latina y el Caribe, la Universidad fue creada antes que el resto de la educación y, por muchísimo tiempo, fue la única institución que impartió enseñanza postsecundaria. A menos de medio siglo del descubrimiento, cuando 'aún olía a pólvora y todavía se trataba de limpiar las armas y herrar los caballos', según la frase del cronista Vázquez, se establece en Santo Domingo, en 1538, la primera Universidad del Nuevo Mundo." (Tünnerman, 1996: 17) En 1551 se crean las Universidades de San Marcos de Lima y de México, cuando toda vía no había ninguna en lo que sería los Estados Unidos. "A la época en que Harvard fue fundada (1636) América Latina contaba con 13 Universidades, que llegaron a 31 al producirse la independencia." (ídem)
Entre las potencias coloniales europeas, la prioridad acordada a la fundación de universidades en tierras colonizadas constituye una verdadera excepción española. Portugal, por el contrario, consideró a la obligación de estudiar en la metrópoli, impuesta a quienes quisieran acceder a la universidad y hubieran nacido en las colonias, como un sustento de la dependencia de estas últimas. (Steger, 1974: 103-104, 156)

Pero, aunque las creaciones formales de universidades fueron más de 30, algunas no pasaron de lo nominal, y se ha dicho que sólo se puede reconocer nivel acorde al nombre a unas pocas que incluyen las de México, Lima, Córdoba y Santiago de Chile.

"Las universidades llegaron a América [...] como un producto experimentado y surgido del contexto histórico europeo. Fueron transplantadas y recibidas aquí junto con el poder real y con la cruz. Unas fueron autorizadas por el Papa, como las de Santo Domingo, Bogotá y Quito; otras por el Rey, como en los casos de las Universidades de México, Lima y Santiago de la Paz (Santo Domingo). Al igual que en Europa, su tierra de origen, la universidad americana quedó colocada desde su propia instalación en el Nuevo Mundo entre los poderes eclesiástico y real. Pero, a diferencia de las viejas universidades europeas, ella nació de la voluntad de esos poderes antes que desarrollarse 'contra ellos', como ocurrió en París, Oxford o Bolonia.

En efecto, en esos lugares, al igual que en Salamanca o Alcalá, las autoridades daban su aval a congregaciones previamente establecidas; reconocían meramente a una societas o ayuntamiento que preexistía a su sanción por parte del poder. Podía ser una congregación de alumnos, como fue en Bolonia, de doctores y maestros, como en París, o de ambos, como quizás fue el caso de Salamanca. Al decir de Le Goff, estas corporaciones se organizaron lentamente, mediante conquistas sucesivas. Los estatutos que reciben sólo vienen a sancionar esas conquistas; no las crean por anticipado como ocurriría, en cambio, en el caso de la universidad americana. En seguida, las viejas universidades europeas adquieren su autonomía luchando 'contra los poderes eclesiásticos tanto como contra los poderes laicos' [Le Goff]. Por el contrario, en el Nuevo Mundo, las universidades son importadas y su establecimiento es otorgado desde arriba y desde fuera, por un acto administrativo." (Brunner, 1990:14-15)

Lo que se importa, por decisión de los poderes laicos y religiosos, es pues una institución cuya idea de universidad responde al modelo medieval europeo.

Más concretamente: “Salamanca y Alcalá de Henares, las dos universidades españolas más famosas de la época, fueron los modelos que inspiraron las fundaciones universitarias en el Nuevo Mundo.” (Tünnerman, 1999: 14) La primera de todas, en Santo Domingo, respondió al modelo de “convento-universidad” de Alcalá, universidad centralmente preocupada por la teología, cuyo rector era también el prior del convento, y con mayor independencia del poder civil. Salamanca en cambio, la primera universidad de España, se vinculó en sus orígenes con la idea de servicio a la nación, o más bien a la monarquía. “Las dos fundaciones universitarias más importantes del período colonial, Lima y México, ambas de 1551, fueron creadas por iniciativa de la corona y tuvieron el carácter de universidades mayores, reales y pontificias. Su influencia en las restantes universidades del Nuevo Mundo fue decisiva. Sus constituciones y estatutos, inspirados en la tradición salamantina hasta en los menores detalles, fueron adoptados o copiados por muchas otras universidades del continente. En su trayectoria evolucionaron hasta constituirse en ‘universidades del virreinato’, y son las precursoras de las universidades nacionales de América Latina. Santo Domingo, en cambio, puede considerarse como el antecedente de las universidades católicas o privadas.” (Idem: 17-18)

Importa detenerse todavía en las características de los modelos y en la evolución posterior de las copias.

Se ha sostenido que ya en el siglo XIII las universidades en tierras españolas se caracterizaban por su estrecha relación con las monarquías de sus respectivos territorios: de acuerdo a la posición que Alfonso el Sabio asignó a Salamanca, cada una disponía del monopolio docente en un territorio determinado y estaban bajo la directa autoridad real. Cabe pues calificarlas de universidades estatales. (Steger, 1974: 160) Este "modelo salamantino" orientó a tres de las seis universidades hispanoamericanas fundadas en el siglo XVI, las de México, Lima y Santiago de la Paz, esta última la segunda establecida en tierras dominicanas, y en oposición a la ya existente. Como ya se observó, las otras tres universidades -las de Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo, Bogotá y Quito- respondían al modelo de Alcalá; este último devino hegemónico, tanto en España como en América a partir del desencadenamiento de la Contrarreforma, sobrepasando la influencia original de las pautas culturales de Salamanca, universidad que había tenido un espíritu más abierto, dispuesto incluso a aceptar las enseñanzas de Copérnico. Así, un cierto talante humanista habría caracterizado los primeros tiempos de la Universidad de México. Pero ello no duró: más allá de las diferencias de origen y de estructura de los diversos establecimientos, la importación de la universidad a la América Hispana tiene lugar en el clima espiritual de la Contrarreforma; la institución debe formar los nuevos grupos dirigentes y ser un puntal de la "conquista espiritual". (Steger, 1974: 163-164) Este propósito lo ilustra elocuentemente el impulso fundacional de los jesuitas, que en el breve lapso que va de 1622 a 1625 establecieron seis universidades en América del Sur (Idem: 182).

Esa institución importada tuvo, como sus modelos originales, un carácter unitario: "La estructura académica de la Universidad colonial respondió a una concepción y a un propósito muy definidos, lo que le permitió ser una institución unitaria. Se organizó como una totalidad y no como un simple agregado de partes, con una visión propia del mundo, del hombre y la sociedad." (Tünnerman, 1996: 18)

Se ha destacado asimismo “la pretensión de la universidad colonial de autogobernarse mediante la acción de sus claustros, pretensión que constituye un antecedente importante de la autonomía universitaria, de la cual la universidad colonial jamás llegó a disfrutar plenamente. También debemos recordar la participación estudiantil en el claustro de consiliarios de algunas de estas universidades, así como el derecho a votar en el discernimiento de las cátedras de que disfrutaron sus alumnos, preciosos antecedentes de la co-gestión universitaria, que constituye una de las características de la universidad latinoamericana.” (Tünnerman, 1999: 22) Este rasgo se vincula también a la tradición original de Salamanca, que incorporaba rasgos propios de la "universidad de estudiantes" según el modelo de Bolonia, por oposición al de París, "universidad de profesores"; así, los estudiantes de la Universidad de México intervenían en la designación de los docentes, pero en ese caso como en los otros el dominio de la institución correspondía a los profesores y a la disciplina religiosa (Steger, 1974: 160-161, 201).

Ahora bien, en el Viejo Mundo, la Universidad fue una creación colectiva original. Pero su evolución histórica la mantuvo al margen de las corrientes culturales más renovadoras de la época en que la misma fue transplantada al Nuevo Mundo. El Renacimiento apenas la rozó. La ciencia moderna se creó y desarrolló en otros ámbitos. El libre examen, la experimentación, la atención a la práctica, el programa baconiano de aplicación de la ciencia naciente al progreso humano fueron rasgos especialmente ajenos a la cultura dominante de la España imperial. Su decadencia económica y cultural empezó a gestarse, cuando Colón no ha llegado a América, con la expulsión de los judíos; siguió con la destrucción de la agricultura mora, y se afianzó con el primado de la Inquisición. Es en una de sus versiones más pobres que aquella idea de universidad llegó a estas tierras, para dejar una huella duradera en la corrientes culturales dominantes, ajenas a las ciencias y a las ingenierías, despreciadoras de la tecnología y del trabajo práctico.

Sin desmedro de ciertas diferencias, como conjunto la universidad colonial tuvo "una vida propia del último período de la escolástica". Incluso un cierto desarrollo de la actividad de investigación durante el siglo XVIII, visto como reflejo hispanoamericano de la Ilustración, tuvo el carácter de "ciencia extrauniversitaria", basada en instituciones promovidas directamente por la monarquía borbónica y a menudo resistidas desde las universidades, como la Escuela de Minería, la Academia de Pintura y Escultura y el Jardín Botánico de Méxco, que llevaron a Humboldt a decir que se trataba de la ciudad del Nuevo Mundo, Estados Unidos incluidos, con las instituciones científicas más grandes y firmemente fundadas. (Steger, 1974).

La universidad colonial fue una institución de funcionamiento a menudo precario, con grandes problemas para conseguir catedráticos de alto nivel, muy escasa actividad científica y no demasiados alumnos. Sin embargo, no sólo brindó una formación de tipo universitario a un número significativo de personas sino que también preparó a muchos jóvenes de 12 a 17 años, que después no siguieron estudios superiores pero fueron maestros, sacerdotes, funcionarios: "desde su establecimiento, la universidad jugó en América un papel crucial en las 'luchas por la hegemonía' social, política y cultural, formando a un sector de las élites superiores y, a la vez, a un número significativo de las intelectuales intermedios e inferiores, al tiempo que -por la propia estructura de la sociedad- ella se mantenía relativamente alejada del mundo de la producción y de la difusión de las técnicas." (Brunner, 1990: 16)

Ese papel lo jugó contribuyendo al afianzamiento de una estructura donde la "limpieza de sangre" era requisito tanto para un puesto administrativo superior como para la admisión en los últimos exámenes universitarios (Steger, 1974: 203 nota). Todavía en 1805 la Universidad de Quito le negó al brillante estudioso José Mejía un título en derecho por su origen ilegítimo (Idem, 232)

No es de extrañar que la universidad colonial hispanoamericana se mostrara más bien ajena a las luchas por la Independencia. Actuó junto a los grupos dominantes y fue parte destacada de la estructura de poder creada por la conquista, con la cual inició su trayectoria secular.

Distinta fue la historia en la tierras de dominio lusitano. "A diferencia con el resto de América, el Brasil llega a la independencia sin contar con ninguna universidad. [...] las universidades de la América española prepararon, durante el período colonial, 150.000 graduados. Se calcula que [... entre 1577 y 1822] tan sólo 2.500 jóvenes nacidos en Brasil siguieron cursos en Coimbra. Verifícase así cuán reducido fue el número de cuadros de nivel superior de que dispuso Brasil para dirigir su vida independiente. Este país recién instituyó sus primeras escuelas de enseñanza superior en la década anterior a la independencia [que tuvo lugar en 1822]." (Ribeiro, 1971: 62) No habrá allí universidad propiamente dicha antes del siglo XX. A esta experiencia nos referiremos especialmente en un capítulo posterior.

En Hispanoamérica, después de la Independencia, parecen coexistir a lo largo del siglo XIX la decadencia de la universidad colonial con los esfuerzos incipientes de las nuevas Repúblicas para crear una institución distinta.

Por un lado, se asiste a la disolución más o menos rápida de la vieja institución, calificada de escolástica, atrasada y rutinaria, que en algunos casos sobrevive de hecho hasta el siglo siguiente y en otros es disuelta, como sucedió con la Universidad de México, calificada por el gobierno que tomó la medida de "inútil, irreformable y perniciosa". Por otro lado, se crean o se reestructuran universidades que dependen estrechamente del gobierno y, a la vez, tienen una responsabilidad muy amplia en el conjunto del sistema educacional.

El trabajo continua el que lo quieira leer lo puede conseguir en internet, me pareció util como texto que une muchos temas que dimos en clase, por eso también remarqué algunos puntos del texto. LMI

martes, 26 de julio de 2011

ENCUENTRO DEL JUEVES 28 DE JULIO

El jueves 21 de julio nos reunimos en la Fac. de Psicología Lucía Rossi (Psico) Laura Moratal (Medicina) Alejandra Mella (Agro) y Carlos Borches (Exactas) y comenzamos a darle forma a las Primeras Jornadas de Historia de la UBA.

Resolvimos trabajar para que todos los años, cerca de la fecha de fundación de la UBA, realicemos unas Jornadas destinadas a exponer trabajos relacionados con nuestra historia bajo un tema convocante. Para la primera edición de las Jornadas el tema será "Los pasos previos", una aproximación a la situación de nuestras disciplinas previas a la creación de las facultades respectivas.

Hasta ahora contamos con la participación en la jornadas del 26 de agosto a las 18.30 en el Colegio Buenos Aires, par el evento UBA 190 años presentando una disertacion de Laura Moratal Ibañez ( Tema aproximado Protomedicato y otros antecedentes de Departamento de Medicina y de la fundacion de la Universidad de Buenos Aires) Carlos Borches (Las Ciencias Exactas en el marco del iluminismo español, desde las discusiones sobre Galileo, la nueva matemática hasta la incorporación de las ciencias a la UBA). Alejandra Mella la agronomía como preocupación económica y su ingreso a los estudios universitarios. Lucía Rossi La psicología antes de la creación de la Fac. de Psicología

Estos con títulos aproximados pronto enviaremos información con mayor definición de las disertaciones y el agregados de otras nuevas

Disponemos de poco más de dos horas y los invitamos a sumarse para poder dar un panorama completo de la situación, tanto para un público externo a nuestro grupo como para nosotros mismos: nuestras diversas miradas complementan y enriquecen el relato que vamos escribiendo de nuestra historia.

Además de la exposición, editaremos una publicación con artículos de las Jornadas.

Para continuar trabajando en el tema, nos reunimos el próximo jueves a las
17 hs en la Biblioteca central o de graduados en el 4 piso de la Facultad de medicina ( ojo no vayan a la biblioteca de alumnos!! ). Cualqueir duda el de la biblioteca es 4950 9800 y el móvil de Carlos Borches 15 6746 4092 y el mail de Laura Moratal Ibañez moratal@fmed.uba.ar

lunes, 18 de julio de 2011

DATOS SOBRE HISTORIA EN LA FACULTAD DE MEDICINA

La Cátedra de Historia de la Medicina nació en 1937. En esa fecha comenzó a dictarse de manera independiente, pues con anterioridad, en nuestro país, estuvo vinculada a otras. Ya en 1852, se dictaba como materia de grado en la cátedra denominada de Medicina Legal, Anatomía Patológica e Historia de la Medicina.

Actualmente la materia de historia se dicta een el postgrado, en el Curso de Formación Docente de Ciencias de la Salud que se realiza para aprobar la carrera docente. Allí se dictan dos materias relacionadas con el tema: Historia de la medicina y Organización y administración académica (que tiene un temario semejante al de historia de la educación poniendo especial énfasis en la educación médica).

El Prof. Dr. Federico Pérgola es el director de la Carrera docente, del Instituto de Historia de la Medicina, y de los dos museos que pertenecen a la cátedra: el Museo Houssay de Historia de la Ciencia y Tecnología y el Museo de Historia de la Medicina y de la Cirugía "Vicente A. Risolía".

En 2005, se crea la revista electrónica:Revista de Historia & Humanidades
Médicas que en el 2009 se pasa a llamar Revista de Historia de la medicina y epistemología médica, cuyo link es: http://www.fmv-uba.org.ar/histomedicina/index1024x768.htm

Desde el inicio de la cátedra en el año 1937 se realizan los Ateneos de Historia de la Medicina, actualmente dirigidos por la Prof. Lic. Norma Sánchez quien es además la directora del Observatorio de Historia de la Medicina. Se realizan 4 a 6 ateneos al año, abiertos al público y a los que los invitaremos desde este blog en lo sucesivo.

MENSAJE DE CARLOS BORCHES

Hola gente,

Les recuerdo cómo surgió lo del encuentro. En la primera y segunda de nuestras reuniones se dio una situación muy interesante donde la gran mayoría de los presentes aportábamos pastillas históricas que completaban la visión que teníamos de la historia de la UBA, muchas veces sesgada por nuestras pertenencias académicas.

Al término de la reunión propuse aprovechar estos encuentros camino al bicentenario de la UBA para realizar un Congreso, encuentro, jornadas etc sobre Historia de la Univ. de BsAs. Con alguno nos quedamos charlando sobre esto y me fui entusiasmado. En los días siguientes seguí hablando del tema y conseguí una primera muestra de apoyo para editar una publicación de esta actividad, pero entonces perdí contacto con muchos de uds y ahora espero que podamos darle un renovado impulso.

En concreto, la propuesta es: poner en marcha las Primeras Jornadas (o como se llamen) de Historia de la Univ de Buenos Aires, un encuentro a realizarse todos los años en agosto destinado a exponer trabajos de historia relacionados con la UBA (historia de las disciplinas, historia de las instituciones, etc)

En términos generales, la idea es que nosotros mismos conozcamos lo que
hacemos, se fomnte el estudio desde distintas perspectivas y se difunda
extramuros nuestras actividades.

Disponemos ya de un aula el 26 de agosto (viernes).

Sería muy piola que escribamos o desempolvemos algún trabajo para que haya al menos uno por facultad, después tendríamos que administrar el tiempo disponible y ver quién expone. De todas formas, la totalidad de los trabajos aparecerán en la publicación de las Jornadas. Laura(Medicina) señalaba lo útil que sería también describir el ámbito en que en cada
Facultad se desarrollan estos estudios.

Ahora estamos con muy poco tiempo, pero si damos el primer paso nosotros, Para el 2012 podemos enviar circulares con tiempo.

Tendríamos que reunirnos en breve, armar un comité, definir muchos detalles y ponernos en marcha. Les parece reunirnos el jueves próximo a las 16 o 18hs? Si se quieren venir hasta ciudad Univ. tengo una sala de reuniones, pero puede ser en cualquier parte.
¿Qué les parece?
Carlos




NUEVO MENSAJE


Hola gente, la propuesta para reunirnos el jueves fue optimizada por Lucía Rossi (Psico) quien propone remplazar mi lejana Ciudad Universitaria por el vicedecanato de la Fac. de Psicología, Hipólito Yrigoyen 3242.

En tal caso quedaríamos el jueves 21 de julio a ls 18hs en el vicedecanato de Psicología, allí deberemos rsolver:

- Modalidad para las Primeras Jornadas (o como se llamen) de Historia de
la Univ de Buenos Aires.

- Publicación

- Uso del Blog que ya puso en marcha Laura Moratal (Medicina) http://especialistasdehistoriadelauba.blogspot.com/

Espero que podamos ser suficientes. Afectuosos saludos
Carlos

viernes, 15 de julio de 2011

MOTIVO DE LA CREACION DEL BLOG

Este blog fue creado en primera instancia para facilitar la comunicación entre las personas interesadas en la historia en las diferentes facultades, colegios y escuelas pertenecientes a la UBA, aunque está abierto a todo los interesados en el tema.

Carlos Borghes docente la Facultad de Ciencias Exactas propuso en las reuniones de los “asesores de historia” que se organizaba para el evento de los 190 años, determinar para alguno de esos días una reunión que sirviera para conocernos, intercambiar ideas y comenzar así un camino de trabajo y actividades conjuntas.

Gracias a su idea esa reunión se va a realizar en el Colegio Buenos Aires el día viernes 26 de agosto a las 18.15 en el aula 1, bajo el título de “Jornadas de especialistas en historia de la UBA”

Por esa razón le puse el mismo título a este blog para respetar ese nombre, en honor a la idea de Carlos, pero entre nosotros podríamos traducir ese término de “especialista” a la de “trabajador en el tema con ganas de conocer a otros similares”

Yo le propuse a Carlos que un tema interesante era conocernos pero sobre todo empezar a contarle a los demás los recursos y actividades que cada facultad tiene respecto al tema de historia, así podíamos compartirlos y acrecentar nuestras posibilidades de trabajos, publicación y aprendizaje. Sería muy bueno si podemos empezar a hacer esto previo a la jornada y así ese día ya sabemos cada uno algo de lo que se está haciendo sobre el resto de las facultades colegios y hospitales de la UBA e inclusive entre todos tirar propuestas y organizar lo que podríamos hacer ese día.


Pueden escribir a mi mail lmoratal@fmed.uba.ar para ir subiendo material sobre ese tema y empezar a conocernos. Espero sus mensajes . Laura



Dra. Laura Moratal Ibañez

Facultad de Medicina